Y qué ha sido de ti, a
quien tanto amé. Te
perdiste fuera de
todos los mapas. Yo,
que me aprendí la luz
de tus ojos y acaricié
cada centímetro de
tu ausencia, hoy no
recuerdo ni tu
nombre. Ni el dolor
con que me mataste.
Te olvidé, porque he
elegido amarme.

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